El CTA vuelve a excusarse de otro escándalo arbitral en contra del Real Madrid. El conjunto de Álvaro Arbeloa empató el pasado viernes ante el Betis por culpa de dos jugadas muy polémicas arbitradas por González Fuertes y Soto Grado. Un claro penalti por una mano clara de Ricardo Rodríguez y una falta previa a Ferland Mendy que acabó en el gol de Héctor Bellerín que, en ‘Tiempo de Revisión’, tan solo fue revisada la segunda para corroborar su supuesto acierto.
Cuatro días después del escándalo que costó dos puntos al Real Madrid y las pocas opciones de pelear la Liga con el Barcelona, el CTA expuso su exoneración a González Fuertes: «En el minuto 92 se puso una sujeción leve de un jugador del Betis a un defensa del Real Madrid dentro del área. La jugada continúa y acaba en gol del equipo rival. Para pitar falta, debe haber una sujeción clara y con relación directa de causa-efecto de la acción del atacante sobre el defensor», explicaron.
«Los contactos leves entran dentro de la interpretación arbitral. Para el CTA, la sujeción es leve e interpretable y no existe una relación causa-efecto clara. La interpretación del árbitro de campo es correcta y el VAR, al tratarse de una acción subjetiva, actúa correctamente al seguir los protocolos establecidos en el CTA», añadieron.
Sin embargo, el CTA sorprendió con un silencio brutal al no analizar la mano de Ricardo Rodríguez dentro del área tras un disparo de Brahim. Aunque la mano estaba completamente desplazada de su cuerpo y tapando la dirección de disparo a la portería, Soto Grado se desentendió y pitó un fuera de juego previo inexistente de Jude Bellingham en la acción previa. Poco después de la mano, el VAR permitió que se siguiera el juego y que el árbitro de campo no revisase las imágenes.